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Uno de los recuerdos que mas atesoro de mi infancia es cuando aprendí a leer.
Aun cuando aprender a leer es un proceso largo, tengo muy presente el día en que, como por arte de magia, las letras se juntaron para formar palabras que transmitian conceptos y las palabras se juntaron para formar ideas.
Recuerdo que era un dia muy luminoso, por la mañana y yo miraba por la ventana del salón, aburrido por las interminables "planas" que noa hacian escribir para "fomentar" el aprendizaje. En una banca del patio de la escuela, don Andres (¡aún recuerdo su nombre!), el conserje, leia un periodico con un titular formado por grandes letras negras, que decia "Nuevas Conversaciones de Paz".
Comprendi rápidamente las 3 palabras aisladas pero, de pronto, al juntarlas se formo un concepto nuevo y diferente, con mil aristas por explorar. ¿Por que decian que eran nuevas? ¿Una conversación puede ser vieja?, ¿Por que hablaban de paz?, ¿Quien esta hablando de la paz?, ¿Por que se tenía que hablar paz?.
A partir de ahi, el gusto por la lectura nunca se me ha acabado. Con el paso de los años y la grata compañia de buenos autores, las palabras se convirtieron en ideas, imagenes, sensaciones, emociones y recuerdos.
Esta misma sensación de logro la tuve el día que aprendía a leer música.
El proceso fue un poco mas difícil, porque la musica escrita es multimensional. La forma de la nota te da su duración; su posición en el pentagrama, su tono; las anotaciones el tiempo y la intención.
En el primer año la música impresa era para mi una simple notación que me ayudaba a poner los dedos en el piano y en la guitarra y que me decia cuanto debia durar cada sonido.
Sin embargo, en el segundo año, se produjo de nuevo el milagro. Mientras ejercitaba lectura a primera vista en unas partituras de John Dowland , en mi mente pude escuchar el sonido, la duración y la intención.
Aquello me llenó de gozo y pronto andaba leyendo las partituras de la clase de guitarra casi como si se tratara de una novela.
Las de piano me costaron un poco mas, pero tambien logre leer ambas claves y en mi mente escuchar el sonido.
Nunca logre leer una partitura de orquesta o de trio y escucharla, pero las partichelas de un instrumente en particular, si.
Sin embargo, las cosas buenas no suelen durar mucho y al termino de mi segundo año, tuve que abandonar el conservatorio por cuestiones economicas y dedicarme a otras cosas, como los sistemas, que tantas satisfacciones me han dado.
Pero, tal y como lo vaticinó mi profesor de piano, los fantasmas de quienes pudimos ser nos rondan y nos cuestionan por lo que somos. Y de cuando en cuando, al buscar un libro o un documento, me vuelvo a encotrar con mis viejas partituras y en mi mente suena de nuevo el sonido magico de la música.
Hasta ayer.
Mientras viajaba en el metro, un chico repasaba una partitura para violín y, aunque la veía claramente y era técnicamente sencilla, no pude "escucharla". Pense que podía ser el cansancio o el entorno hostil del vagón, por lo que no le quise dar importancia.
Al llegar a casa busque mis partituras, las leí, pero el milagro ya no se dio. No pude escuchar el sonido. Los puntitos en las partituras ya no eran un lenguaje, sino simple notacion para saber donde poner los dedos y cuanto debe durar el sonido.
Hoy en la mañana, descansado y en un ambiente silencioso, repeti la experiencia y el resultado fue el mismo. En mi mente el sonido de la musica estaba ausente.
Evidentemente, algo a huido de mi, quitándome algo pequeño pero sumamente preciado.
Para que alguien lo pudiera entender, necesitaría imaginarse que amaneciera un día en el que pudiera entender palabras sueltas, pero no una frase completa, como cuando hacemos nuestros primeros pininos en inglés y en las películas escuchamos palabras aisladas, pero sin entender el dialogo.
Por eso hoy en mi siento que el músico que pude ser, ese fantasma que de cuando en cuando se me volvía a aparecer, se ha ido llevandose todo lo que era suyo.
Pero ese fantasma era un amigo de mucho años, lleno de recuerdo agridulces de esperanzas fallidas.
Un buen amigo que se ha ido y quiza no vuelva.

1 comentarios:
Como todo en la vida, "use it or lose it".
Un abrazo
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